Cual “moda” imperial la internet se ha ofertado al público como herramienta mágica para la prestación de soluciones (bienes y servicios), oportunidades e información de los gobiernos para con los ciudadanos. Sin embargo, la oferta pasa por alto las ineficiencias en la estructura burocrática, en los procesos administrativos, en la falta de coordinación inter e intra organizacional; así como, la baja formación y motivación de muchos Funcionarios Públicos en la producción de los citados bienes, servicios, oportunidades e información.
Estos elementos de fondo en la prestación de servicio por parte del Estado son desplazados de la discusión por la necesidad de más tecnología, más rapidez, más acceso y mejor relación costo- beneficio. En general, los elementos de fondo son sustituidos por más dinero pagado a las grandes transnacionales.
Es innegable, que el uso de tecnología provoca adelantos importantes dentro de la administración pública; pero, nunca como las bondades que predican de ellas, en este momento. Sin embargo, como explicación para la poca respuesta del gobierno electrónico señalan la poca tenencia de los ciudadanos de tarjetas de crédito y firmas electrónicas que agilicen el pago de unos servicios, que no por ellos serán más oportunos ni mejores.
En este sentido, los modelos de implementación del e- gobierno resultan atractivos para algunos medios que refuerzan “la necesidad” de la moda imperial. Sin embargo, afortunadamente, para medios académicos más críticos, que se nutren de la producción intelectual, estas bondades y facilidades sólo siembran tinieblas y desvían la orientación respecto a las limitaciones y aportes del gobierno electrónico.
En tal sentido, el gobierno electrónico es un buen complemento en la acción de gobierno en su tarea de acercar al ciudadano la solución, oportunidad e información que este aporta y que aquel requiere. Tal percepción nos permiten establecer una buena relación costo- beneficio en el negocio tecnológico y en la internet.
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