martes, 19 de abril de 2011

Gerencia vs Política

La política en todas sus formas está definida por los intereses que beneficia. La gerencia por su parte se encarga de dirigir negocios, gerentes y trabajadores en el trabajo. La política fija la dirección y el objetivo y la gerencia se encarga de mantener esa dirección, llevando el negocio privado o público de la situación actual a la situación objetivo.
En el campo del gobierno electrónico hay distintos niveles de política y diferentes encargados de dirigir los negocios. En el nivel micro encontramos a los técnicos que recomiendan cambios tecnológicos según sus preferencias y experticia. Estos técnicos procuran ceñirse a las políticas institucionales. En este nivel de política institucional los dirigentes de la mismas procuran encuadrase dentro de las políticas tecnológicas del gobierno, procurando las ventajas o beneficios que los cambios tecnológicas le puedan traer en lo personal como ascenso y/o como desempeño institucional. En este nivel el grado de maniobra de los gerentes es aparentemente amplio.
A nivel de gobierno los intereses presentes son mayores, las cuantías también, aunque los actores sean pocos; lo que se traducen en decisiones con profundas implicaciones para el país. A nivel global la definición de políticas imperiales responden a intereses y objetivos muy claro; con el saldo de importantes beneficios e inmensas cuotas de poder. De aquí que las decisiones de políticas definidas a nivel global establecen parámetros bajo los cuales las instancias regional, nacional, institucionales y técnicas limitan tremendamente libre albedrío de los gerentes para escoger. Las decisiones de los dirigentes y técnicos están limitadas a las posibilidades que perfilaron las políticas globales en materia tecnológica.
En otro sentido, las políticas globales imponen su justificación ideológica por medio de los centros académicos y técnicos. Con esta justificación se pretende dotar a esta política tecnológica de la neutralidad y atractivos necesarios para imponer su utilización. No es extraño el uso de un lenguaje computacional de letras y números dentro del campo de las herramientas tecnológicas de la gerencia. En este sentido la gerencia de los distintos países dirige de acuerdo a intereses que a primera vista parecen beneficiar a los nacionales; pero, viendo más lejos de la nariz no necesariamente han de beneficiarlos.
El tema de la transferencia tecnológica y la apropiación de dicha tecnología es un tema tabú. Es así que habla de transferencia (cuando más) pero que al final se reduce a escoger entre las tecnologías que ofrecen. Las políticas tecnológicas globales direccionan los desarrollos de los países al limitar las transferencias o prohibirlas alegando consecuencias económicas y políticas importantes en el plano internacional. En este sentido la gerencia y el gobierno electrónico tienen dos límites por el cual navega: por una parte, las políticas tecnológicas globales que quieren vender su tecnología en nuestros países y por la otra la confusión que procuran desarrollar al tratar de sustituir el tema de la gerencia por el tema tecnológico.
La salida a este callejón sin salida se encuentra en repensar cuáles son nuestros intereses como pueblo y que objetivos plasman mejor nuestros beneficios. Con base en estas imagen objetivo tener el suficiente coraje, constancia, astucia y pericia para llegar a nuestro objetivo y no a la de los imperios tecnológicos. En este sentido, cabe preguntase ¿Qué tecnología conviene a los intereses de los Consejos Comunales? y para responder a esta primera pregunta debemos preguntarnos ¿Qué objetivos persiguen los Consejos Comunales y a dónde se quiere llegar? La respuesta a estas dos preguntas nos abre el paso para la libertad en donde la tecnología es tan solo una palanca o un tropiezo.

Tecnología Vs Gerencia

Una de las consecuencias de la fase superior del capitalismo (la globalización) ha sido pretender sustituir o confundir Gerencia con tecnología. La conquista de mercado por los distintos imperios, con la consecuente multiplicación de ganancias, ha convertido a la tecnología en un fin en sí mismo. Se ha vendido tecnología como la solución a los problemas gerenciales; para ello, se argumenta desarrollo, eficiencia y productividad. Se ha pretendido confundir prestación de servicios con acceso; organización, coordinación del trabajo, dirección y motivación con rapidez e información. En fin se ha querido sustituir la gestión de personas, proceso y recursos materiales en la creación de riquezas por el uso de tecnología (qué escoger y cómo escoger).
Max Weber señalaba “… que la administración de negocios reposa totalmente en una precisión creciente, una gran constancia y, sobre todo, en la rapidez de las operaciones. Esto, a su vez, se ve determinado por la naturaleza peculiar de los medios modernos de comunicaciones, incluyendo, entre otras cosas, el servicio de noticias de prensa. El aumento extraordinario de la rapidez con que se transmiten los anuncios públicos, así como también los hechos políticos y económicos, ejercen presión aguda y constante en el sentido de una aceleración del ritmo de la reacción administrativa en las distintas situaciones. El punto óptimo de eses tiempo de reacción sólo se alcanza, normalmente, mediante una organización de estricta índole burocrática.” En este fragmento el sociólogo alemán prefiguraba la importancia de la rapidez en la transmisión de información como elemento que presionaba una mayor reacción de la administración; pero, puntualiza en que es la organización burocrática la que fijaba el punto óptimo de reacción.
Entendemos que la tecnología viene a incorporar mejoras importantes a los engranajes de la maquinaria burocrática. El desarrollo e incorporación a la administración pública y privada de nuevas fuerzas productivas como la computadora y la internet coloca en nuevos límites la rapidez y capacidad de reacción de la administración; pero, sin embargo, aporta muy poco o no resuelve los problemas de dirección y gestión humana, organización del trabajo y sus procesos, su cultura, el ejercicio de la política y en fin la capacidad de la administración para aportar bienes y servicios oportunos, con la calidad requerida.
En este sentido Peter Drucker observa que “En realidad, sólo podemos contestar a la pregunta “¿Qué es la gerencia y qué es lo que hace? Diciendo que es un órgano de finalidades múltiples que dirige los negocios y dirige a los gerentes y dirige a trabajador en su trabajo.” En esa perspectiva, la tecnología es una herramienta en las manos de la gerencia para dirigir el negocio, al gerente y al trabajador. Una herramienta que por mejor que sea nunca podrá sustituir a la gerencia ni al ser humano en la dirección del trabajo. Especular acerca de la tecnología como solución definitiva a los problemas de prestación de bienes y servicios es caer en manos del neocolonialismo que nos tiene condenados a comprar tecnología y ser súbditos del gobierno global. Pongamos un ejemplo, solo puede haber interoperatividad de plataformas tecnológicas entre los diferentes niveles del gobierno (Estatal, Estadal y Municipal) de un país, para producir bienes y servicios oportunos y de calidad a los ciudadanos, cuando la voluntad política, las políticas públicas, la organización de la administración burocrática y su cultura estén alineadas. Plantear la interoperatividad como solución tecnológica (aséptica y neutra) de espalda a esta realidad es propiciar un academicismo alienado y un neocolonialismo ideológico que sustancialmente beneficia a los vendedores de tecnología. Las preguntas básicas que deben hacerse los estudiosos del gobierno electrónico son: ¿Cómo pueden contribuir el uso de las nuevas tecnologías a la gerencia, mejorando la dirección y administración burocrática? ¿Cómo puede el ciudadano, a través del gobierno electrónico, obtener bienes y servicios oportunos y de calidad? ¿Qué significa realmente tener acceso al gobierno electrónico?

jueves, 7 de abril de 2011

Gobierno electrónico Vs Información

La información es una herramienta poderosa que no nace con la internet ni depende de ella, como muchos quieren hacer ver. La información involucra datos o hechos y, esencialmente, la participación humana que procese de dichos datos. Ahora bien, la participación humana, generalmente, implica el concurso de redes. Estas redes constituyen una estructura de intercambio de datos e información (y esfuerzos) entre seres humanos, que son la base del constructo de organizaciones públicas y privadas. Por su parte, dichas relaciones humanas definen valores (verdades “naturalmente” aceptadas) en función de la forma en que las personas se relacionan para producir y mantener la propia existencia humana.
Las relaciones humanas integradas en red definen una cultura y es esa cultura la que modela (en una relación de mutua implicancia) al ser social de cada uno de los seres humanos. En el marco de una organización, dedicada a la producción de riquezas, la estructura de la relaciones humanas pretende ser encajonada, a sangre y fuego, dentro de los límites de una red humana pre-diseñada o construida a trompicones por los dueños de la empresa, en función de sus intereses y con ayuda de algunos trabajadores pagados para tal fin (gerentes). Sin embargo, en una organización hay por lo menos dos estructuras que definen las relaciones humanas: la estructura formal o pre-diseñadas y la informal o definidas por los distintos intereses presentes en dicha organización. Por otra parte, estas redes (las formales e informales) no siempre están configuradas para que fluya la información y aún por el contrario suelen estar configuradas para entorpecerla o deformarlas. El flujo de información está determinado por la configuración de las redes humanas; es decir, por la orientación estratégica de la organización (misión y visión) y la estructura formal o informal que le sirve de base. Los últimos 100 años, que comprenden la etapa industrial y post industrial, se han caracterizado por esfuerzo sostenido de los dueños del capital para alinear las redes humanas (las relaciones humanas) de las organizaciones con sus propios beneficios y/o la de los políticos de turno.
La configuración de redes humanas y los avances tecnológicos definen la dinámica de los procesos productivos e inclusive de las relaciones de intercambio de mercancía dentro de la sociedad. El Estado como gran organización está configurada por redes (formales y, principalmente, informales) de seres humanos. A través de dichas redes fluyen datos e información (y esfuerzos) que para los tomadores de decisiones cuenten con los elementos mínimos necesarios para realizar su tarea. Igualmente, los valores creados por estas redes dependen y están en función de la forma en que los Funcionarios obtienen su salario y estructuran el poder dentro de las redes. Estos valores se amalgaman en una cultura (propia de la Administración Pública) que responden eficientemente a los intereses de los políticos de turno y sus resultados a los pagos de salarios y en menor “importancia” a la prestación de bienes y servicios. Dado la diversidad de beneficios políticos de los tomadores de decisiones así también son los resultados de la Administración Pública y las redes humanas que las producen.
El flujo de información (y esfuerzos) entre estas redes humanas se facilitan o entorpece en función del grado de cercanía o empatía que existen entre los seres humanos. Visto que las relaciones humanas determina la esencia de las organizaciones, el desarrollo de las fuerzas de productivas vienen a facilitar y agilizar el intercambio de información. Tal es el grado agilización en el flujo de información (y esfuerzo) entre los trabajadores que impacta en la estructura de las relaciones humanas reconfigurandola. En este sentido, los nuevos desarrollos de la fuerzas productivas en este caso las computadoras y la internet masifican la comunicación entre los trabajadores facilitando las cercanía y viabilizando las posibilidades de empatía entre una mayor cantidad de seres humanos.