El desarrollo de fuerzas productivas como las computadoras personales, cada vez más poderosas, y la Internet, con sus inmensos super procesadores y almacenadores, abrieron las puertas a una política globalizadora de las economías hegemónica que pretende concentrar sus fuerzas en que el mundo utilice estas nuevas fuerzas productivas con el fin de que sirvan de fundamento de las relaciones humanas. La razón de tan “inocente” accionar responde a las posiciones de poder y de dominio que sirven de base a esta fase de la sociedad. En esta reflexión limitaremos estas relaciones humanas a la relación Estado- Ciudadanos.
La imposición de este nuevo modelo de relaciones humanas a los Estados del mundo rescata las bondades y la “moda” de estas nuevas tecnologías para “acercar” al ciudadano al Estado. De aquí que de esta lucha se desarrolle un primer estadio en el que la utilización de estas fuerzas productivas simplemente acerquen al ciudadano con la información unidireccional y estática que despliega el Estado respecto a su estructura y razón de ser. Esta primera etapa, que muchos Estados no han superado, resulta insuficiente para cubrir las necesidades de unos ciudadanos; cada vez más entrenado en el uso de la herramienta y sus capacidades para obtener bienes y servicios. De aquí que la lucha entre los ciudadanos, el poder globalizador y el Estado marquen nuevos estadios u etapas que implique una mayor interacción bidireccional, flexible, eficaz y oportuna del cual se desprenda una “mayor” satisfacción de necesidades de los ciudadanos en razón de las oportunidades que puede crear, la obtención de bienes y servicios (o solución); así como la obtención de información (Lazer, David, “It takes a network to build a network”).
El desarrollo o lucha en cada una de estas diferentes etapas por la utilización de las fuerzas productivas (computadoras y la internet) devienen en un cada vez mayor manejo de información en red que permite mejorar la capacidad interna del Estado para presentar servicios integrados al ciudadano (Ricardiño, “disertación clase 17 de febrero, del Gobierno electrónico al gobierno información, mimeo, 2011). En esta fase de gobierno de la información ya no es tan solo importante la solución u obtención de bienes y servicios por parte de los ciudadano; sino, que se requiere la participación del ciudadano en el manejo del gobierno en materia de decisiones de políticas públicas, planificación e inversión del presupuestos y en general de todos aquellos elementos que los ciudadanos en un uso eficiente de la información pueda lograr en el manejo del Gobierno: el ciudadano gobierna. Pero, por otra parte permite que el Estado disponga de información privilegiada de su ciudadanos que contribuya a un mejor y mayor control de la información que estos manejan. Este control se ve potenciado en el marco de la globalización. El gobierno de la información es el gobierno del poder, parafraseando el viejo adagio que “la información es poder”.
La información recorre libremente las entrañas del Estado para “permitir” una mayor coordinación e integración de este de cara al ciudadano; quien la toma para solucionar, obtener ventajas o manejar información. Por ello, el gobierno de la información es el gobierno de quien controla la internet; de quien controla el medio a través del cual se transmite la información. Por este medio resulta artificialmente útil para mantener la calidad de vida de los nuevos ciudadanos de la información. El gobierno de la información debiera ser, el gobierno del manejo y procesamiento de esa información; aunque lejos estemos de ella, más aún cuando la dominación globalizadora privilegia la ignorancia de la información, de aquella que no se puede manejar y menos procesar.
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