Una de las consecuencias de la fase superior del capitalismo (la globalización) ha sido pretender sustituir o confundir Gerencia con tecnología. La conquista de mercado por los distintos imperios, con la consecuente multiplicación de ganancias, ha convertido a la tecnología en un fin en sí mismo. Se ha vendido tecnología como la solución a los problemas gerenciales; para ello, se argumenta desarrollo, eficiencia y productividad. Se ha pretendido confundir prestación de servicios con acceso; organización, coordinación del trabajo, dirección y motivación con rapidez e información. En fin se ha querido sustituir la gestión de personas, proceso y recursos materiales en la creación de riquezas por el uso de tecnología (qué escoger y cómo escoger).
Max Weber señalaba “… que la administración de negocios reposa totalmente en una precisión creciente, una gran constancia y, sobre todo, en la rapidez de las operaciones. Esto, a su vez, se ve determinado por la naturaleza peculiar de los medios modernos de comunicaciones, incluyendo, entre otras cosas, el servicio de noticias de prensa. El aumento extraordinario de la rapidez con que se transmiten los anuncios públicos, así como también los hechos políticos y económicos, ejercen presión aguda y constante en el sentido de una aceleración del ritmo de la reacción administrativa en las distintas situaciones. El punto óptimo de eses tiempo de reacción sólo se alcanza, normalmente, mediante una organización de estricta índole burocrática.” En este fragmento el sociólogo alemán prefiguraba la importancia de la rapidez en la transmisión de información como elemento que presionaba una mayor reacción de la administración; pero, puntualiza en que es la organización burocrática la que fijaba el punto óptimo de reacción.
Entendemos que la tecnología viene a incorporar mejoras importantes a los engranajes de la maquinaria burocrática. El desarrollo e incorporación a la administración pública y privada de nuevas fuerzas productivas como la computadora y la internet coloca en nuevos límites la rapidez y capacidad de reacción de la administración; pero, sin embargo, aporta muy poco o no resuelve los problemas de dirección y gestión humana, organización del trabajo y sus procesos, su cultura, el ejercicio de la política y en fin la capacidad de la administración para aportar bienes y servicios oportunos, con la calidad requerida.
En este sentido Peter Drucker observa que “En realidad, sólo podemos contestar a la pregunta “¿Qué es la gerencia y qué es lo que hace? Diciendo que es un órgano de finalidades múltiples que dirige los negocios y dirige a los gerentes y dirige a trabajador en su trabajo.” En esa perspectiva, la tecnología es una herramienta en las manos de la gerencia para dirigir el negocio, al gerente y al trabajador. Una herramienta que por mejor que sea nunca podrá sustituir a la gerencia ni al ser humano en la dirección del trabajo. Especular acerca de la tecnología como solución definitiva a los problemas de prestación de bienes y servicios es caer en manos del neocolonialismo que nos tiene condenados a comprar tecnología y ser súbditos del gobierno global. Pongamos un ejemplo, solo puede haber interoperatividad de plataformas tecnológicas entre los diferentes niveles del gobierno (Estatal, Estadal y Municipal) de un país, para producir bienes y servicios oportunos y de calidad a los ciudadanos, cuando la voluntad política, las políticas públicas, la organización de la administración burocrática y su cultura estén alineadas. Plantear la interoperatividad como solución tecnológica (aséptica y neutra) de espalda a esta realidad es propiciar un academicismo alienado y un neocolonialismo ideológico que sustancialmente beneficia a los vendedores de tecnología. Las preguntas básicas que deben hacerse los estudiosos del gobierno electrónico son: ¿Cómo pueden contribuir el uso de las nuevas tecnologías a la gerencia, mejorando la dirección y administración burocrática? ¿Cómo puede el ciudadano, a través del gobierno electrónico, obtener bienes y servicios oportunos y de calidad? ¿Qué significa realmente tener acceso al gobierno electrónico?
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