La política en todas sus formas está definida por los intereses que beneficia. La gerencia por su parte se encarga de dirigir negocios, gerentes y trabajadores en el trabajo. La política fija la dirección y el objetivo y la gerencia se encarga de mantener esa dirección, llevando el negocio privado o público de la situación actual a la situación objetivo.
En el campo del gobierno electrónico hay distintos niveles de política y diferentes encargados de dirigir los negocios. En el nivel micro encontramos a los técnicos que recomiendan cambios tecnológicos según sus preferencias y experticia. Estos técnicos procuran ceñirse a las políticas institucionales. En este nivel de política institucional los dirigentes de la mismas procuran encuadrase dentro de las políticas tecnológicas del gobierno, procurando las ventajas o beneficios que los cambios tecnológicas le puedan traer en lo personal como ascenso y/o como desempeño institucional. En este nivel el grado de maniobra de los gerentes es aparentemente amplio.
A nivel de gobierno los intereses presentes son mayores, las cuantías también, aunque los actores sean pocos; lo que se traducen en decisiones con profundas implicaciones para el país. A nivel global la definición de políticas imperiales responden a intereses y objetivos muy claro; con el saldo de importantes beneficios e inmensas cuotas de poder. De aquí que las decisiones de políticas definidas a nivel global establecen parámetros bajo los cuales las instancias regional, nacional, institucionales y técnicas limitan tremendamente libre albedrío de los gerentes para escoger. Las decisiones de los dirigentes y técnicos están limitadas a las posibilidades que perfilaron las políticas globales en materia tecnológica.
En otro sentido, las políticas globales imponen su justificación ideológica por medio de los centros académicos y técnicos. Con esta justificación se pretende dotar a esta política tecnológica de la neutralidad y atractivos necesarios para imponer su utilización. No es extraño el uso de un lenguaje computacional de letras y números dentro del campo de las herramientas tecnológicas de la gerencia. En este sentido la gerencia de los distintos países dirige de acuerdo a intereses que a primera vista parecen beneficiar a los nacionales; pero, viendo más lejos de la nariz no necesariamente han de beneficiarlos.
El tema de la transferencia tecnológica y la apropiación de dicha tecnología es un tema tabú. Es así que habla de transferencia (cuando más) pero que al final se reduce a escoger entre las tecnologías que ofrecen. Las políticas tecnológicas globales direccionan los desarrollos de los países al limitar las transferencias o prohibirlas alegando consecuencias económicas y políticas importantes en el plano internacional. En este sentido la gerencia y el gobierno electrónico tienen dos límites por el cual navega: por una parte, las políticas tecnológicas globales que quieren vender su tecnología en nuestros países y por la otra la confusión que procuran desarrollar al tratar de sustituir el tema de la gerencia por el tema tecnológico.
La salida a este callejón sin salida se encuentra en repensar cuáles son nuestros intereses como pueblo y que objetivos plasman mejor nuestros beneficios. Con base en estas imagen objetivo tener el suficiente coraje, constancia, astucia y pericia para llegar a nuestro objetivo y no a la de los imperios tecnológicos. En este sentido, cabe preguntase ¿Qué tecnología conviene a los intereses de los Consejos Comunales? y para responder a esta primera pregunta debemos preguntarnos ¿Qué objetivos persiguen los Consejos Comunales y a dónde se quiere llegar? La respuesta a estas dos preguntas nos abre el paso para la libertad en donde la tecnología es tan solo una palanca o un tropiezo.
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